En nuestra segunda visita al Centro de Arte Rupestre Alberto I de Mónaco hemos descubierto cómo era el día a día en el Paleolítico: dónde vivían, cómo cazaban y cómo fabricaban sus herramientas. La exposición nos ha ayudado a entender que cada pequeño avance fue clave para la supervivencia y que muchas de las habilidades que desarrollaron siguen siendo la base de nuestra historia como humanidad.
















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